Por orden de facial, en el billete egipcio de 5 piastras, encontramos a la Reina Nefertiti (1370 a.C.-1330 a.C.). Nefertiti perteneció a la Dinastía XVIII de Egipto, y fue la Gran Esposa Real del Faraón Akenaton. Su belleza fue legendaria, y parece que su papel político y religioso fue también fundamental. Hacia 1336 a.C. se pierde la pista de Nefertiti en los escritos, papiros y grabados de la época. Algunas hipótesis hablan de una muerte violenta de ésta, tras lo cual su marido habría prohibido que se mencionara su nombre. Por contra, otros piensan que pudo adoptar algún comportamiento que desagradó a los egipcios. Lo cierto es que a día de hoy aún se desconoce cuando murió Nefertiti, y la causa real de su fallecimiento.
Por otra parte, en el billete egipcio de 50 piastras, encontramos al Faraón Ramses II (1279 a.C.-1213 a.C.). Sin duda, se trata de uno de los faraones más célebres, debido a la gran cantidad de vestigios que perduran de su activo reinado. Algunos estudiosos afirman que se trata del faraón mencionado en el Éxodo bíblico, si bien no existen pruebas ni documentos egipcios que lo confirmen. Durante su reinado Egipto conoció su época de mayor esplendor, gracias a la prosperidad económica que favoreció el desarrollo de la literatura y las ciencias, y que le permitió erigir grandes construcciones.Se suele describir a Ramsés como un emperador indiferente al pueblo, el cual se mantuvo en la pobreza durante su reinado mientras la clase alta se enriquecía cada vez más, pero era una pobreza relativa, ya que en Egipto siempre reinó la abundancia. También se le tacha de mujeriego, déspota, tirano, y sobre todo de megalómano. Otros han dicho, que más que indiferente, Ramses II era cruel, existiendo relatos que apoyan esta idea. Sobre su muerte se sabe que murió casi centenario, tras unos 66 años de reinado. Fue enterrado en el Valle de los Reyes.
En los antiguos billetes de 1 libra egipcia, y en las marcas de agua de casi todos los billetes egipcios en circulación, aparece la máscara del Faraón Tutankamon (1345 a.C.- 1327 a.C.). Su reinado se caracterizó por un retorno a la normalidad en el plano socio-religioso después del interludio protagonizado por su casi seguro tío Akenatón. Dicho retorno fue paulatino, restaurando el culto en los templos abandonados de dioses como Amón y Osiris, entre otros, y permitiendo la celebración de los ritos pertinentes. Su principal aporte a la historia de la humanidad fue el hallazgo de su tumba casi intacta. Esto posibilitó sacar a la luz una cantidad apreciable de tesoros, utensilios, muebles, armas, etc., dando una oportunidad invaluable para la profundización del conocimiento sobre la civilización egipcia.
Finalmente, los billetes de 10 libras egipcias han contado durante más de 30 años con la efigie del Faraón Kefren, cuarto Faraón de la Dinastía IV de Egipto. Hijo de Jufu y Henutsen, estuvo casado con Meresanj III, hija de Kauab y depositaria de los derechos dinásticos, com Jamerernebty I (madre de Menkaura) y con Jamerernebty II. Heredoto escribió que Kefren era hermano de Keops, reinó 56 años y que en su época todos los templos estuvieron cerrados al culto y que Egipto se encontraba en la mayor indigencia, por lo que era odiado por su pueblo. Como construcciones más importantes, se le adjudica la segunda pirámide de la meseta de Giza, así como la Gran Esfinge, el templo funerario, el templo del valle, una pirámide subsidiaria, cinco fosos de barcos y la calzada procesional.



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