lunes, 18 de octubre de 2010

Breve historia del Banco de España

La historia del Banco de España puede ser contada a través de su propias emisiones, que no son sólo reflejo de su actividad centenaria, sino que además muestran a los protagonistas que pusieron en marcha su mecanismo, y que a lo largo de la última centuria ha estado organizando, estructurando y dirigiendo la economía nacional española. En este sentido, el Banco de España cuenta con una larga tradición histórica, que hunde sus raíces allá por el siglo XVIII, cuando en 1782, siglo de la Ilustración, el rey Carlos III creó en Madrid una entidad de carácter privado (es decir, no era estatal). Su capital era privado pero nació bajo la protección real. Se llamó Banco de San Carlos. En la comisión creada para su puesta en marcha, participó ni más ni menos que uno de los políticos más importantes de la época, el ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos.
Al año siguiente de su institución, el Banco de San Carlos empezó a emitir los primeros billetes llamados cédulas. Estas cédulas garantizaban un inmediato reembolso en metálico, que efectuaría el propio banco emisor. Estos reembolsos se canjeaban al portador sin producir ningún interés, lo cual les diferenciaba de los títulos de deuda. Este carácter de vale canjeable por moneda, y que quedaba patente en los billetes de banco con la leyenda “El Banco de España pagará al portador....”, duró prácticamente hasta la Guerra Civil española (1936-1939). A pesar de que la Ley de noviembre de 1939 había anulado el valor legal de esta frase, los billetes españoles siguieron contando con ella hasta 1976. Sin embargo, las cédulas emitidas por el Banco de San Carlos, no tuvieron ningún éxito. Además, en el trascurso de los años hubo irregularidades y pérdidas, hasta tal punto que Francisco Cabarrús, director del Banco, tuvo que responder con la cárcel durante 6 años por este motivo. Entre los años 1793 y 1814, España se vio implicada en una serie de guerras que arrastraron al Banco y lo situaron en serias dificultades por las que llegó como pudo y cargado de deudas hasta el año 1829 en que hubo algunas modificaciones. Fue debido a un ministro de Hacienda del rey Fernando VII, llamado Luis López Ballesteros, quien además de tomar ciertas medidas financieras muy acertadas, concibió la idea de dotar al Banco de San Carlos con un fondo de 40 millones de reales. Con esta ayuda los accionistas, decidieron fundar una nueva institución con el nombre de Banco de San Fernando. Este nuevo banco consiguió la facultad de emitir billetes en régimen de monopolio, y el mundo de las finanzas le sonrió hasta que, pasados 15 años, le llegó la competencia. La competencia fue el Banco de Isabel II (en Madrid), y el Banco de Barcelona. Los tres bancos tenían poder para imprimir y poner en circulación el papel moneda. Precisamente en la circulación de billetes es donde se mostró más fuerte y competitivo el Banco de Isabel II. En otros aspectos de las finanzas, cada uno tenía su sector y no interferían uno sobre otro.
Pasados 3 años, en 1847, ambos bancos de Madrid se fusionaron, salvándose así de una crisis financiera bastante seria. La fusión tomó el nombre de Banco Español de San Fernando. Los cambios que se iban sucediendo llevaban una carrera imparable, haciendo frente a las demandas, a los nuevos tiempos y necesidades. Una de estas necesidades fue la de abrir sucursales de la entidad en las principales provincias de España, y poco después darles la facultad de emitir billetes, con independencia de la sede madrileña.

Es así como se llega al año 1856. Esta es la fecha en que nace el nombre de Banco de España. El ministro de Hacienda, Ramón de Santillán, gran economista, fue su padrino; con el cambio de nombre vinieron cambios importantes y necesarios en su administración y finanzas. Como Banco de España se conoce en la actualidad, pero todavía en el siglo XIX, esta institución está muy lejos de ser la entidad de nuestros tiempos.


El 19 de marzo de 1874, siendo ministro José Echegaray y debido a forzosas y acuciantes necesidades financieras, se otorga mediante Decreto, el monopolio al Banco de España, de la emisión de todo el Estado. A los restantes bancos emisores provinciales se les invita a fusionarse con el Banco de España, canjeando sus acciones convirtiéndose en simples sucursales, o permanecer como bancos comerciales sin facultad de imprimir billetes. La mayoría optaron por la primera posibilidad y fueron el origen de la red de agencias que el Banco llegó a tener en toda España; sólo la rechazaron cuatro bancos de emisión (Barcelona, Bilbao, Reus y Santander).Con el paso de los años, el Banco de España ha ido perdiendo competencias, hasta que en 1998, y siguiendo las directrices del Tratado de Maastrich sobre política monetaria, queda integrado en el Sistema Europeo de Bancos Centrales.

lunes, 14 de junio de 2010

María Cristina me quiere gobernar

"María Cristina me quiere gobernar / y yo le sigo, le sigo la corriente/ porque no quiero que diga la gente / que María Cristina me quiere gobernar." La protagonista de esta vieja "coplilla" cubana no era otra que quien fuera Reina Regente de España, María Cristina de Hansburgo y Lorena (Maria Christina Désirée Henriette Felicitas Rainiera von Habsburg-Lothringen), también conocida como "Doña Virtudes", segunda esposa de Alfonso XII, la cual, al enviudar asumió las funciones de Reina de España en espera del nacimiento y la posterior mayoría de edad de su único hijo varón, el futuro Alfonso XIII.

María Cristina tiene el honor de ser la primera gobernante española "en activo", en aparecer en los billetes de banco nacionales, si bien su retrato sólo fue estampado en las emisiones coloniales del Banco de España en Cuba y Puerto Rico, realizadas en "Pesos Fuertes", siendo la equivalencia de 5 pesetas por cada peso.


Las emisiones de María Cristina en Cuba y Puerto Rico tuvieron lugar entre 1895 y 1897, que fueron los años en los cuales tuvo lugar la Guerra Hispano-Cubana-Norteamericana, en la cual se perdieron las colonias de Cuba y Puerto Rico, antes citadas, y las de Filipinas y Guam, en Asia.
El desarrollo del sentimiento nacional en Cuba, que veía con recelo a la metrópoli gobernada por "una viuda y su hijo" (de ahí el nacimiento de la "coplilla" anterior) y la expansión de la joven nación Estadounidense, dieron lugar al nacimiento de ciertas hostilidades, que desembocaron en un conflicto armado cuyo desencadenante fue el hundimiento de un barco norteamericano (el Maine) el 15 de febrero de 1898, en condiciones aún poco claras (a día de hoy se piensa que fue hundido por ellos mismos), y que provocó la declaración de guerra de Estados Unidos a España.


Con el General Valeriano Weiler al frente, y un presupuesto de 1.000 millones de pesetas de la época (una barbaridad) se intentó pelear en una guerra en la que los barquitos de madera españoles apenas resultaron un juguete para los poderos acorazados metálicos norteamericanos despreciados por el entonces Ministro español de Guerra, José Sánchez Guerra ("el hierro se hunde"). La ciudad de Santiago de Cuba se rindió el 16 de julio de 1898, mientras que el 25 de julio tuvo lugar el desembarco de Guánica, comenzando la ofensiva terrestre en Puerto Rico. El 10 de diciembre de 1898, tuvo lugar la firma de los Acuerdos de París, por los cuales se concuerda la futura independencia de Cuba, que se concretará en 1902.



Centrándonos en temas numismáticos, la efigie de la Reina María Cristina apareció en los billetes cubanos de 1 peso de 1896, y en los de billetes puertorriqueños de 5, 10, 20, 50 y 100 pesos, todos ellos curiosamente impresos en Estados Unidos por la American Note Company. Tras la Guerra Civil, sería la compañía británica Bradbury and Wilkinson de Londres, la que se haría cargo de la impresión de los billetes españoles hasta 1936.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Héroes del Aire (I). Los vuelos de Gago Coutinho

La notafilia también ha homenajeado en diversas ocasiones a aquellos primeros “aventureros”, que imitando a los legendarios navegantes de los siglos XV y XVI, se atrevieron a surcar los cielos en primitivos y rudimentarios aviones, arriesgando para ello su vida, e incluso perdiéndola en bastantes casos. Uno de estos “aventureros” que ha quedado inmortalizado por los billetes de banco, fue el militar portugués, Carlos Viegas Coutinho, más conocido como Gago Coutinho
(1869-1959).




Al servicio de la Marina Portuguesa ocupando el cargo de almirante, recorrió todo el mundo. Al mismo tiempo desarrolló una gran obra de investigación científica, publicando una gran variedad de trabajos geográficos e históricos, principalmente relacionadas con las navegaciones portuguesas, como por ejemplo su versión de la obra “Os Lusíadas”. A partir de 1898 se dedicó a establecer delimitaciones fronterizas en los territorios ultramarinos. En el transcurso de esos trabajos, realizó su primera travesía a África, y años después, junto a Sacadura Cabral realizó en 1921 la travesía aérea entre Lisboa y Funchal (Madeira).







En 1922, de nuevo junto a Sacadura Cabral, realizó la primera travesía aérea del Atlántico sur, utilizando como instrumento de navegación un sextante al que había adaptado un horizonte artificial. Este invento revolucionó la navegación aérea de la época. En los últimos años de su vida, se dedicó al estudio de los descubrimientos y de las navegaciones portuguesas, escribiendo varios trabajos que acabó compilando en su obra “Náutica dos Descobrimentos”.



La imagen de Gago Coutinho ha aparecido en dos ocasiones en las emisiones de Portugal. La primera de ella y más popular, correspondió a los billetes de 20 escudos, que circularon durante la década de los ochenta. Por otra parte, el también portugués, “Banco Nacional Ultramarino” en sus billetes de 1.000 escudos, utilizó para su anverso la imagen el Almirante Coutinho, y en su reverso la de Coutinho y Sacadura Cabral en pleno vuelo. Buena parte de estos billetes pueden encontrarse con una sobrecarga impresa alusiva al Banco de Mozambique.


martes, 26 de enero de 2010

Tierra de Faraones

Si existe un país que sabe explotar su riqueza turística e historia en sus emisiones numismáticas (tanto en billetes como en monedas), éste es sin duda Egipto. Sus grandiosas mezquitas, unidas a los monumentos que caracterizan al Antiguo Egipto (pirámides, esfinges, templos sagrados.....) están brillantemente representados junto a algunos de los personajes más importantes de su historia.

Por orden de facial, en el
billete egipcio de 5 piastras, encontramos a la Reina Nefertiti (1370 a.C.-1330 a.C.). Nefertiti perteneció a la Dinastía XVIII de Egipto, y fue la Gran Esposa Real del Faraón Akenaton. Su belleza fue legendaria, y parece que su papel político y religioso fue también fundamental. Hacia 1336 a.C. se pierde la pista de Nefertiti en los escritos, papiros y grabados de la época. Algunas hipótesis hablan de una muerte violenta de ésta, tras lo cual su marido habría prohibido que se mencionara su nombre. Por contra, otros piensan que pudo adoptar algún comportamiento que desagradó a los egipcios. Lo cierto es que a día de hoy aún se desconoce cuando murió Nefertiti, y la causa real de su fallecimiento.

Por otra parte, en el billete egipcio de 50 piastras, encontramos al Faraón Ramses II (1279 a.C.-1213 a.C.). Sin duda, se trata de uno de los faraones más célebres, debido a la gran cantidad de vestigios que perduran de su activo reinado. Algunos estudiosos afirman que se trata del faraón mencionado en el Éxodo bíblico, si bien no existen pruebas ni documentos egipcios que lo confirmen. Durante su reinado Egipto conoció su época de mayor esplendor, gracias a la prosperidad económica que favoreció el desarrollo de la literatura y las ciencias, y que le permitió erigir grandes construcciones.

Se suele describir a Ramsés como un emperador indiferente al pueblo, el cual se mantuvo en la pobreza durante su reinado mientras la clase alta se enriquecía cada vez más, pero era una pobreza relativa, ya que en Egipto siempre reinó la abundancia. También se le tacha de mujeriego, déspota, tirano, y sobre todo de megalómano. Otros han dicho, que más que indiferente, Ramses II era cruel, existiendo relatos que apoyan esta idea. Sobre su muerte se sabe que murió casi centenario, tras unos 66 años de reinado. Fue enterrado en el Valle de los Reyes.

En los antiguos billetes de 1 libra egipcia, y en las marcas de agua de casi todos los billetes egipcios en circulación, aparece la máscara del Faraón Tutankamon (1345 a.C.- 1327 a.C.). Su reinado se caracterizó por un retorno a la normalidad en el plano socio-religioso después del interludio protagonizado por su casi seguro tío Akenatón. Dicho retorno fue paulatino, restaurando el culto en los templos abandonados de dioses como Amón y Osiris, entre otros, y permitiendo la celebración de los ritos pertinentes. Su principal aporte a la historia de la humanidad fue el hallazgo de su tumba casi intacta. Esto posibilitó sacar a la luz una cantidad apreciable de tesoros, utensilios, muebles, armas, etc., dando una oportunidad invaluable para la profundización del conocimiento sobre la civilización egipcia.

Finalmente, los billetes de 10 libras egipcias han contado durante más de 30 años con la efigie del Faraón Kefren, cuarto Faraón de la Dinastía IV de Egipto. Hijo de Jufu y Henutsen, estuvo casado con Meresanj III, hija de Kauab y depositaria de los derechos dinásticos, com Jamerernebty I (madre de Menkaura) y con Jamerernebty II. Heredoto escribió que Kefren era hermano de Keops, reinó 56 años y que en su época todos los templos estuvieron cerrados al culto y que Egipto se encontraba en la mayor indigencia, por lo que era odiado por su pueblo. Como construcciones más importantes, se le adjudica la segunda pirámide de la meseta de Giza, así como la Gran Esfinge, el templo funerario, el templo del valle, una pirámide subsidiaria, cinco fosos de barcos y la calzada procesional.

domingo, 3 de enero de 2010

Homenaje a Germán de Toro Rodríguez

Hoy, 3 de enero de 2010, se cumplen 6 años del fallecimiento de Germán de Toro Rodríguez (1936-2004), uno de los filatélicos más importantes (probablemente el mejor) que ha dado la ciudad de Córdoba. Presidente desde 1987 de la Asociación de Coleccionismo Alminar, veló por la difusión de la cultura a través de la promoción del coleccionismo desde todas sus modalidades (filatelia, numismática, notafilia, etc.).

Como filatélico consiguió importantes premios, destacando los logrados con su colección sobre el correo en las Islas Canarias durante la Guerra Civil Española, en la que figuraban buen número de cartas sin censura militar, así como los famosos y valiosos "Canarias sin número". También destacó como articulista en publicaciones filatélicas de gran renombre, como "Crónica Filatélica" y "Madrid Filatélico", y dirigiendo el Boletín Informativo de la Asociación de Coleccionismo Alminar, escribiendo gran parte de los artículos y crónicas publicados en ellos.

Sellos dedicados a Córdoba, como los de Manolete, la Judería, la Facultad de Veterinaria de Córdoba o Almanzor, fueron emitidos a propuesta suya, así como buen número de matasellos dedicados a personajes y monumentos emblemáticos de la ciudad.

Germán de Toro, gran filatélico, maestro de maestros, pero sobre todo gran persona y gran amigo, se nos fue un 3 de enero de 2004. Allá donde estés, gracias Germán por tanto como nos enseñaste, y por despertar en nosotros la pasión por el coleccionismo.

Hasta pronto, buen amigo.

Córdoba en los billetes de banco

Al igual que ha sucedido con la filatelia, los billetes de banco han escogido en diversas ocasiones a personajes de la ciudad de Córdoba para sus emisiones. En concreto, el Banco de España ha utilizado a 4 personajes cordobeses en 5 emisiones distintas, a lo largo de la historia de la Peseta.
Tres de éstas emisiones realizadas por el Banco de España, entre las que se encuentran dos primeras, estuvieron dedicadas a la figura de Don Gonzalo Fernández de Córdoba, más conocido como "El Gran Capitán". Natural de la localidad de Montilla (Córdoba), en donde nació el 1 de septiembre de 1453, fue un famoso militar al servicio de los Reyes Católicos a lo largo del siglo XV. Miembro de la nobleza andaluza, fue fiel a la causa Isabelina, la cual defendió durante la Guerra de Sucesión al Trono de Castilla. Posteriormente, peleó en la Guerra de Granada, destacando su actuación en el sitio de Tájara (Huétor-Tájar, Granada). En recompensa por sus destacados servicios, recibió una encomienda de la Orden de Santiago, el señorío de Órgiva (Granada) y determinadas rentas sobre la producción de la seda granadina, lo cual contribuyó a engrandecer su fortuna. Posteriormente marcharía a Italia, donde participaría en las guerras de Italia y Nápoles, obteniendo buen número de conquistas. Terminada la guerra, Fernández de Córdoba gobernó como virrey en Nápoles durante cuatro años, con toda la autoridad de un soberano. La muerte de la reina Isabel, y las envidias de su esposo Fernando, provocaron que éste último le quitara el mando ante el temor de que se hiciera dependiente. El Gran Capitán falleció en Granada, el 2 de diciembre de 1515.

La primera emisión dedicada al Gran Capitán tuvo lugar en diciembre de 1871, época en la cual las emisiones del Banco de España aún se realizaban en "escudos", a pesar de que la "peseta" era ya la unidad monetaria. Se imprimieron un total de 270.00 ejemplares.


Habría que esperar 60 años para que el retrato del Gran Capitán volviera a los billetes españoles. Fue esta vez en el popular billete de 100 pesetas emitido el 25 de abril de 1931, y que representa en su reverso una pintura de Casado de Alisal, alusiva a una de sus victorias en Italia. La inflación vivida por la economía española de aquellos años, dio lugar a que la tirada de este billete fuera muy amplia, depreciándose enormemente su valor. Más adelante, tras la Guerra Civil Española (1936-1939), este billete sería retirado de la circulación.

La tercera emisión alusiva al Gran Capitán, corresponde al reverso del billete de 5 pesetas del 15 de julio de 1945, en el que se representa un grabado correspondiente a la Toma de Granada. Don Gonzalo es representado montando a caballo y portando una lanza, a la vez que embiste a un soldado del ejército nazarí. El anverso de este billete reproduce el monumento existente en la plaza de Isabel la Católica de Granada (obra de Mariano Benlliure) alusivo a las Capitulaciones de Santa Fe.


El segundo personaje cordobés representado en los billetes españoles, fue el filósofo romano Lucio Anneo Séneca, conocido también como Séneca "el joven". Nacido en Córdoba en el año 4 a.C. (contemporáneo por lo tanto del mismísimo Jesucristo), fue tutor y consejero del Emperador Nerón. Su obra literaria consiste básicamente en trabajos de carácter moralista. La muerte de la emperatriz Agripina (gran valedora de Séneca) a manos de Nerón, marcó el principio del fin del filósofo, el cual fue condenado por su pupilo a "suicidarse".
La emisión española en la que se representa a Séneca corresponde al billete de 5 pesetas del 12 de abril de 1947. Como curiosidad, el nombre del personaje no aparece bajo el retrato del mismo. La reproducción del retrato de Séneca en este billete (basado en una escultura del también cordobés Mateo Inurria) es conocida también como "el falso Séneca" o el "Séneca esclavo", dado a que su físico (con barba y aparentemente descuidado), corresponde más al de un esclavo que al de un noble de la época. La escultura de Inurria está basada en un grabado de Séneca realizado por Rubens, que disponía de una copia de un busto en bronce del filósofo descubierto en Roma durante el Renacimiento y asociado a Séneca por la tradición. En la actualidad se cree que dicho retrato puede ser en realidad una representación ficticia del poeta Hesíodo. Séneca fue también objeto de una emisión numismática (10 pesetas de 1997), en la cual se representa su retrato "falso" en el anverso, y su monumento erigido frente a la Puerta de Almodóvar en Córdoba. Como nota curiosa, este monumento fue financiado por el diestro Manuel Benítez "El Córdobes", siendo utilizado como modelo un tabernero de dicha zona para la realización del rostro de Séneca (Fuente: Solano Márquez, 2009. Córdoba Insólita).


En cuanto a la tercera emisión, ésta representa a dos personajes cordobeses íntimamente relacionados: Julio Romero de Torres (1874-1930) y su famosa modelo María Teresa López, (1914-2003) conocida popularmente como "La Chiquita Piconera", al ser la modelo utilizada por el pintor en su famoso cuadro. Julio Romero de Torres fue hijo del también pintor y director del Museo de Bellas Artes de Córdoba, Rafael Romero Barros. En su obra pictórica predominan continuas alusiones a Córdoba y a "lo cordobés", aderezados con una gran carga de simbolismo y cierto halo de misterio. La figura femenina es una constante en su pintura, utilizando principalmente como modelos a jóvenes de raza gitana, morenas y de gran belleza. Una de estas modelos era María Teresa López, que apenas contaba con 14 años cuando fue retratada por el pintor cordobés. La emisión dedicada a ambos personajes correspondó al famosísimo billete de 100 pesetas de 7 de abril de 1953, de muy "larga vida", ya que sería retirado de la circulación en enero de 1986. Existen dos tipos, uno más claro y otro más oscuro.


En el reverso de este billete se representó el cuadro "Fuensanta", en el que aparece la modelo María Teresa López, apoyada sobre una tinaja. Se trata de uno de las pocas obras del pintor en la cual no aparecen desnudos, otra de las notas predominantes en su amplia obra. Posteriormente sería puesta en circulación una emisión filatélica de 10 valores, en las que se representarían otras obras del genial pintor, igualmente, sin la presencia de desnudos.
A nivel mundial Córdoba también se ha visto representada en dos emisiones. Ecuador en sus billetes de 10 sucres ha inmortalizado al conquistador cordobés Sebastián de Belalcázar (1480-1551), conquistador de Quito (Ecuador) y primer gobernador de Pompayán, Cali y el Valle del Cauca. No obstante, las cosas no le fueron del todo bien en su cargo de gobernador, viéndose inmerso en las disputas entre las familias de Pizarro y Almagro en Perú, ayudando al Licenciado Pedro de la Gasca a vencer a Gonzalo Pizarro. En 1546 ordenó la ejecución de Jorge Robledo, un gobernador provincial vecino, en otra disputa territorial. Fue enjuiciado por este crimen, hallado culpable y condenado a muerte por este asesinato, por malos tratos cometidos contra los indígenas y por participar en las luchas acaecidas entre los conquistadores. Víctima de su propia ambición, murió en Cartagena de Indias antes de emprender el viaje de vuelta a España para apelar la decisión del tribunal.



Por otra parte, Israel escogió para sus billetes de 1000 shekels y para su nuevo facial de 1 shekel, al médico, rabino, teólogo y filósofo cordobés Moshé Ben Maimon, o Musa Ibn Maimum, más conocido como Maimónides. Nacido en Córdoba, el 30 de marzo de 1135, entre sus obras de carácter médico destacan "Tratado sobre venenos y sus antídotos" (1199), "Guía de la buena salud" (1998), y "Explicación de las alteraciones" (1200). Por otra parte, sus obras filosóficas más importantes fueron "Sobre la resurección de los muertos" (1191) y la "Guía de perplejos" (1190), mal llamada "Guía de los descarriados", clave de su pensamiento filosófico. Así mismo escribió "El luminar" (1168), y "La segunda ley" (1180), libro de carácter formativo basado en la enseñanza del Talmud. La inestabilidad política del momento, fue causa en su vida de buen número de exilios, primero en Almería, luego en Fez (Marruecos), para terminar afincándose definitivamente en Egipto, primero en Alejandría y posteriormente en El Cairo, donde falleció el 13 de diciembre de 1204. Posteriormente su tumba fue trasladada a Tiberiades (Israel), donde reposan sus restos.